viernes, 14 de septiembre de 2012

¡Hay Vida en Argentina!

No sé cómo andará el explorador Curiosity en Marte, pero en Argentina volvió a haber vida… Aunque por cautela, deba permanecerse todavía, en observación, en terapia intensiva.

Gabriela Pousa

El populismo no es humanismo

El populismo no es pura demagogia. Dentro de sus resortes también operan algunas mejoras concretas y muchos ciudadanos pueden acceder a un nivel de vida más satisfactorio. No obstante, cuando los gobernantes aseguran que “todo es para el pueblo”, muy a menudo esto es “sin el pueblo”. Al exaltarse estos colectivos sin rostro, la persona se pierde en una masa que la deglute, porque ¿quién va a alzarse contra un gobierno “nacional y popular”?, ¿quién va a reclamar un derecho vulnerado si los dirigentes son la encarnación de los Derechos Humanos?, ¿quién va a tener la mezquindad de pedir trabajo si nuestros mandatarios se desviven por los que menos tienen?

lunes, 10 de septiembre de 2012

Miedo Ambiente

Valiente no es el que no siente miedo, ese es el impávido, el insensible. Valiente es quien no le hace caso, y se atreve a cabalgar sobre el tigre, decía Hemingway.

Argentina tiene que optar hoy, entre el bastón que llevaba Balzac o aquel que usara Kafka. La decisión no es arbitraria. El primero tenía esta inscripción: “Yo rompo todo“. En el otro se leía: “Todo me rompe a mí“…

La unión de los afines, una esperanza para Venezuela: María Corina Machado

Si para emitir una crítica ya se esconden, ¿cómo esperar conductas valientes? Es muy fácil arreglar el país desde un celular, o detrás de un monitor, pero el país, de ese modo, sólo se arregla en lo virtual. Se me dirá que yo también estoy diagnosticando y analizando detrás de un teclado. Lo único que puedo decir al respecto, es que todo lo que escribo, concluye con mi firma, mi nombre y mi apellido.

El agobio del daño colateral

La corrupción, la burocracia, la ineficiencia, el costo de la política mal entendida, el desvío de fondos para acciones partidarias, todo eso forma parte del menú de posibilidades donde se aplican recursos que han sido previamente detraídos del sector privado, de los ciudadanos, de lo que cada uno de los que trabaja genera con su esfuerzo y sacrificio personal.

La receta para permanecer

Cuando del poder se trata se enfrentan dos impulsos contrapuestos. Por un lado quienes llegan al poder, pretenden quedarse, algunos por vocación de seguir sumando, de concluir construcciones iniciadas y no culminadas, mientras otros solo por ambición personal, búsqueda de impunidad o manifiestas cuestiones patológicas.

sábado, 8 de septiembre de 2012

EN LA COMIDA DEL DÍA DE LA INDUSTRIA

EN LA COMIDA DEL DÍA DE LA INDUSTRIA, CADENA A LA

CACEROLA


Desde esta columna me he pronunciado en reiteradas oportunidades respecto del uso abusivo de la cadena nacional por parte de la Presidente. Así sostuve que esta herramienta comunicacional debía ser de empleo absolutamente restrictivo, sólo para los casos prescriptos en el art. 75 de la ley 26522, ese tótem elevado a la categoría de deidad del Olimpo kirchnerista que es la cuestionada ley de Servicios de Comunicación audiovisual, pero que, en la especie, exhibe una concepción sensata y ajustada a los principales republicanos para trata esta delicada cuestión.

Dice la citada norma textualmente: “El Poder Ejecutivo nacional y los poderes ejecutivos provinciales podrán, en situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional, disponer la integración de la cadena de radiodifusión nacional o provincial, según el caso, que será obligatoria para todos los licenciatarios”.

Vale decir que, ni siquiera los preceptos normativos que se sancionan a gusto y paladar de Balcarce 50 son respetados cuando no se amoldan a los caprichos de la mandamás santacruceña que, dicho sea de paso, en un reciente monólogo – a los que nos tiene acostumbrados – se encargó de decirle a sus esbirros que le deben tener miedo. Por supuesto que el elenco estable de aplaudidores ni se inmutó, acompañando servil y complacientemente esa amenaza con sonrisas. Hasta la dignidad han sepultado, con tal de no perder el conchabo político o el mendrugo que les tiran!

Esta semana, ante una nueva cadena, el hastío social por este tema llegó a tal extremo que generó un sonoro cacerolazo en varios barrios de la Ciudad de Buenos Aires.

Se trató del discurso que la Señora pronunció en la celebración del Día de la Industria. La exposición fue – como siempre – deshilvanada, pobre, confusa, autorreferencial y falaz, pero más que el contenido de esa monótona pieza oratoria lo que encendió la ira de miles de porteños fue la hora en la que se transmitió, algo después de las 22, apenas terminado el partido de Racing y Atlético Rafaela.

En esa franja horaria, las familias, luego de una larga jornada de trabajo -y de estudio, en el caso de los chicos y jóvenes-, suelen distraerse de las fatigas y preocupaciones del día mirando la televisión. Unos optan por el deporte, otros por el show de Tinelli, algunos miran telenovelas, hay quienes prefieren programas políticos. Son momentos de reunión familiar, de distensión. Privar a las familias de esa recreación en la franja horaria que se denomina "prime time" para someterlas a las lecciones de una maestra Siruela es muy irritante.

Fue la 16ª cadena nacional en lo que va del año en la versión rioplatense del caribeño “Alo presidente” con el que se despacha periódicamente el venezolano Hugo Chávez y que ostenta un record inigualable: en 2012 ya hizo uso en más de 50 oportunidades del monopolio comunicacional y, como la dra. Fernández, sólo con el propósito de hacer proselitismo de baja estofa o para denostar a la prensa independiente, a los opositores o simplemente para atacar a quien no comulga con el dogma oficialista.

La presidente debería comprender que esas largas parrafadas que nos impone coactivamente le restan mucho más de lo que le suman. Las mediciones de encendido reflejaron una masiva huida esa noche hacia los canales de cable no alcanzados por la cadena nacional.

Los argentinos no queremos vivir encadenados, de ningún modo, ni física ni simbólicamente. Las épicas hazañas de los Kirchner, que harían empalidecer a las novelas de caballería, pueden ser editadas para consumo de La Cámpora. Al resto, déjennos tranquilos. No tenemos, como ustedes creen, espíritu de esclavos. Queremos oír, como lo dice el himno, el ruido de rotas cadenas, y repetir tres veces la palabra Libertad.

(*) El autor es abogado y periodista

Viernes 7 de setiembre de 2012

Dr. Jorge R. Enríquez

jrenriquez2000@gmail.com

twitter: @enriquezjorge