jueves, 20 de mayo de 2010

Clases de Diplomacia

Los argentinos hemos aprendido a no tomar en serio lo que dice, y no solemos ya escandalizarnos –y ni siquiera preocuparnos- por los inefables discursos presidenciales, que nadie escucha. Ocurre, sin embargo, que fuera de nuestras fronteras lo que dice un presidente suele ser escuchado y es percibido como medianamente serio.

1 comentario:

  1. La monstruosa presidente que tenemos, desopilante, vergonzante, verborrágicamente vacua, atrevida...

    ResponderEliminar