Kirchner, coherente con su personalidad política, opera para reconstruir poder, aun a costa de perder consenso. A mediados de la semana pasada, la Presidente dijo que algunos periodistas tenían que ponerse
la vacuna antirrábica por sus críticas al Gobierno y su marido definió públicamente al
complejo mediático como la oposición más importante. Es en este contexto político que una aliada explícita del kirchnerismo, como es Hebe Bonafini, realizó el juicio público ético contra varios de los periodistas más reconocidos.
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