jueves, 6 de septiembre de 2012

-Conocemos el “qué”, ignoramos el “cómo”

Si Usted sabe de un grupo, súmese. Aporte gente que esté de acuerdo en los puntos mínimos para una convivencia en libertad y respeto. Y trate de contactar otro grupo. Que cada uno de nosotros se ocupe de conseguir una persona. Que a su vez
traiga otra. Que un grupo se ocupe de sumarse a otro. Y rápido. La tiranía absoluta está a la vuelta de la esquina. No puede hacerse el distraído. Lo único que los ciudadanos libres podemos oponerle a “esto” que nos gobierna, es una opinión pública unida y decididamente contraria a sus designios.

Reforma y reelección: prioridad del oficialismo y oportunidad de la oposición

El proyecto para reformar la Constitución y lograr un tercer mandato consecutivo de Cristina es el objetivo político central del oficialismo...
¿Que otra particularidad tiene el populismo, con comprobada visión de corto plazo? Una de ellas se hace presente frente a los problemas cuando apela a parches para atacar los efectos, y no las causas de las dificultades. Cuando faltan dólares, por ejemplo, hace un corralito cambiario. Cuando el ‘viento de cola’ ya no es lo que era, lo que hace es manotear distintas cajas (Banco Central, ANSES, YPF). Y cuando hay problemas de competitividad porque la inflación hace estragos y erosiona el tipo de cambio competitivo y el dólar caro, lo que hace es cerrar la economía y así nos empobrecemos todos. El Estado avasallador, o negador de la República, al servicio de finalidades de poder personal o de facción, es la contratara de un genuino camino liberador hacia desarrollo.

Enlacehttp://www.urgente24.com/204245-populismo-vs-desarrollo

El intento de reforma de la Constitución, viene con mal olor...

El intento de reformar la Constitución, viene con mal olor….

Abandonar la democracia, ambiente pacifico para resolver los problemas, presupone dejar la construcción del propio destino en manos de un dictador, quien, por lo general, se arropa, hasta conseguir todo el poder, en un poncho de cordero. Negando la acción creadora del hombre impone desde el Estado, por ley o de facto, el fin de la propiedad privada y el fin de los valores que permiten la creación de riqueza y el progreso social espontáneo.

El gobernante autoritario intenta, apelando a primarias emociones, controlar, si no hay otros poderes que se lo impidan, a toda la sociedad. Es así como los tenues controles iniciales se vuelven opresivos para la economía, la persona y la cultura.

En Latinoamérica, hay intentos de volver a dictaduras, pero, aunque se trate de terminar con la democracia , los países que han conocido, aunque livianamente, el goce de la libertad, de la libre expresión, no aceptarán, si no es por el terror, que se combata desde el Estado la existencia autónoma de la opinión. Lo observamos, en Venezuela, en Bolivia, en Ecuador y también en la Argentina.

No se podrá por mucho tiempo mantener un régimen basado en el miedo y la mentira. Hoy gozamos de medios modernos que impiden la doctrina y el pensamiento único. En los totalitarismos y autoritarismos pasados, la escuela era elemental para adoctrinar, pero hoy no basta. En un mundo planetario, y gracias a las comunicaciones modernas, producto del sistema capitalista democrático- las cosas se saben, se discuten y salen a la luz.

Es improductivo pasar por encima de los derechos individuales y leyes fundamentales reconocidos por la Constitución. El Estado debe proteger a las autoridades que imponen el orden, dentro de un régimen jurídico social basado en el reconocimiento de los derechos individuales, en poderes limitados de los que gobiernan, y en la guía de la Ley fundamental. También proteger, especialmente, a las minorías que llaman la atención de los gobernantes cuando se extralimitan.

La reforma apresurada de las constituciones, decretos o resoluciones que afecten disposiciones constitucionales, debieran evitarse, para dar a ciudadanos y extranjeros que quieran vivir o invertir en el país, la confianza en que cualquiera sea el que gobierne, será dentro del estado de derecho.

Reformar nuestra Carta Magna, sin una discusión matizada por tiempo y responsabilidad, puede significar la destrucción del sistema que defiende..

Hoy se están vulnerando derechos fundamentales como el de trabajar, ejercer toda actividad lícita, de comerciar y, otros. Más aún: se convierte en institucional toda acción de gobierno que viole algún derecho reconocido por la Constitución.

Necesitamos jueces que cumplan con su deber: velar por el sistema normativo, invalidando todo lo que se haga en su contra.

Es común que los gobiernos populistas redistribuyan: quiten a unos para dar a otros beneficiando a sus preferidos a costa de imponer cargas a quienes proveen con su trabajo al Estado vampiro. Esto se enfrenta al principio de inviolabilidad de la propiedad. Los países donde el gobierno es el que reparte planificando la economía, distribuyen con criterio político, no económico ni igualitario. Los funcionarios deciden autoritariamente la distribución de la riqueza lograda por todos los que trabajan y permiten el funcionamiento de la sociedad.

Es diferente en los países donde el sistema democrático y capitalista funciona: allí son las empresas, los trabajadores, las asociaciones, la gente, la que reparte, invirtiendo y ahorrando parte de lo que ganan.

Los gobernantes que rechazan la democracia y al capitalismo, hacen crecer enormemente al Estado, de manera que, éste, se inmiscuye, cada vez más, en las decisiones de la sociedad civil, se apropia de la mayoría de las empresas, y se hace cargo de todos los detalles de la estructura económica. Disminuye al mínimo las bases de la democracia: opinión pública institucionalizada, seguridad jurídica, y el ejercicio democrático del poder judicial y del Congreso.

Controlan y regulan las corporaciones de trabajadores, estudiantes, empresarios, profesionales, intelectuales y universitarios.

Hoy en Argentina, se está abandonando el contexto democrático donde las demandas pasan por partidos consolidados y con políticas alternativas a las del gobierno.

Como en Venezuela, los ciudadanos nos hemos convertido en rehenes de una concepción autoritaria que lleva a hacer creer que la libertad de elegir es parte de una concepción egoísta que olvida el interés colectivo.

El empresario es despreciado por su interés en obtener ganancia. Hasta los chicos hacen piquetes en los colegios con carteles en contra del lucro y del dinero y a favor de la acción estatal en su contra.

Esperemos que la oposición logre unirse, esta vez, y defienda la preservación de los principios de la Constitución que, seguramente, se verán amenazados si se logra la reforma que promueve el oficialismo.

El progreso está ligado al cambio de un sistema cerrado, de un Estado apropiador de la riqueza de la sociedad civil, que depende de las decisiones autoritarias de un Gran Hermano, por otro abierto y descentralizado. Con él las instituciones se hacen más eficientes, tanto en política, como en economía, ciencia y cultura y las personas pueden decidir libremente su futuro.

Las desigualdades del mercado las provoca la gente, las arbitrarias de los regímenes tiránicos, la pretendida omnisciencia de los gobernantes.

Recordemos: el sistema socialista real, el nacional-socialismo, y los nacionalismos populares terminaron con el estado de derecho y con una justicia independiente, si la hubo, porque la política estuvo por encima de la Ley. De que se multipliquen los enamorados de la libertad depende que así no sea.

Elena Valero Narváez. (Autora de “El Crepúsculo Argentino”.Lumiere.2006)

evaleronarvaez@hotmail.com

El que no cree en la libertad como fuente de riqueza, ni merece ser libre

El que no cree en la libertad como fuente de riqueza, ni merece ser libre, ni sabe ser rico. La Constitución que se han dado los pueblos argentinos es un criadero de oro y plata. Cada libertad es una boca mina, cada garantía es un venero. Estas son figuras de retórica para el vulgo, pero es geometría práctica para hombres como Adam Smith. Llevad con orgullo, argentinos, vuestra pobreza de un día;
llevadla con esa satisfacción del minero que se para andrajoso y altivo sobre sus palacios de plata sepultados en la montaña, porque sabe que sus harapos de hoy serán reemplazados mañana por las telas de Cachemira y de Sedán. -

La Constitución es un título de propiedad que os llama al goce de una opulencia de mañana. El que no sabe ser pobre a su tiempo, no sabe ser libre, porque no sabe ser rico. >> Juan Bautista Alberdi . Sistema Económico y Rentístico para la Confederación Argentina según su Constitución de 1853

El kirchnerismo como dogma de fe