jueves, 22 de abril de 2010

¿ahora van contra los periodistas?

El kirchnerismo parece haber sumado el ataque personal a los periodistas en su guerra contra el grupo Clarín. La acusación de Jaime al periodista Omar Lavieri y los afiches anónimos con fotos de trabajadores del medio, apuntan en esa dirección. Desde el oficialismo sostienen que no se trata de hostigamiento, sino libertad de expresión.

LA NORMA JURÍDICA Y LA CORTE

Por Armando Ribas


Las recientes decisiones de la justicia argentina contrarias a las disposiciones del gobierno nacional, se lo ha pretendido descalificar como una politización de la justicia. ¿Que quiere decir politización? No debiera caber dudas de que el rol fundamental del Poder Judicial en una república es evitar que tanto el poder ejecutivo o el legislativo violen los derechos que garantiza la Constitución.

Debemos tener en cuenta asimismo que la Constitución argentina de 1853-60 se basó en los principios ético-políticos de la Constitución de Estados Unidos de 1787 y el Bill of Rights (Declaración de Derechos) de 1801. Tanto fue así que Sarmiento en sus Comentarios a la Constitución de la Federación Argentina, dice:

"Si nuestro país se constituye bajo el sistema federal y si adopta en su carta constitucional hasta la letra de aquella otra constitución (la americana) ya discutida, ya fijada, ya probada, resulta necesariamente que toda la labor de aquella sociedad, que toda su ciencia y experiencia, viene a la par de la constitución, a servir de apoyo a la nuestra.es aplicar al texto de sus cláusulas las doctrinas de los estadistas y jurisconsultos norteamericanos y las decisiones de sus tribunales".

Al respecto dice Alberdi en sus "Bases y Puntos de Partida": "Tengo la fortuna de poder citar en apoyo del sistema que propongo el ejemplo de la última constitución célebre dada en América, la Constitución del California que es la confirmación de nuestras bases constitucionales."

Debe tenerse en cuenta que la Constitución de California no fue más que la confirmación de los principios fundamentales de la Constitución de Filadelfia, y que fueron primeramente definidos por Alexander Hamilton en la Carta 78 de El Federalista, donde escribió: "Por tanto ninguna ley contraria a la Constitución puede ser válida. Una Constitución es de hecho y así debe ser considerada por los jueces una ley fundamental. Por tanto les pertenece el derecho de decir su significado, así como el significado de cualquier ley particular que proceda del poder legislativo.la independencia de los jueces es igualmente un requisito para proteger la Constitución y los derechos de los individuos"

Estos principios fundamentales fueron reconocidos y aplicados por primera vez en la historia en 1803 por el juez Marshall en el famoso caso de Marbury vs. Madison. Así se reconoció lo que se denomina el judicial review (La Revisión Judicial). Y dijo el Juez Mashall: "Todos los que han diseñado constituciones escritas, las contemplan como que forman la ley fundamental y primordial de la Nación, y por consiguiente la teoría de estos gobiernos es que toda ley de la legislatura repugnante a la Constitución es nula. Es enfáticamente la competencia y el deber del Departamento de Justicia el decidir que es la ley."

Visto los anteriores antecedentes, es evidente que las expresiones de la Sra. Presidente, respecto a que la justicia se había politizado al decidir sobre la validez de las leyes del Congreso o de sus Decretos de Necesidad y Urgencia, muestra su desconocimiento de de la naturaleza y función de los poderes del Estado. Tales poderes de la justicia son reconocidos en el artículo 116 de la Constitución Nacional que dice:

Art. 116: "Corresponde a la Corte Suprema y a los tribunales inferiores de la Nación el conocimiento y decisión de todas las causas que versen sobre puntos regidos por la Constitución y las leyes de la Nación."

Afortunadamente el actual presidente de la Corte Suprema el Dr. Ricardo Lorenzetti, recientemente ha hecho una aclaración sobre la competencia del Departamento de Justicia, que condice con los principios anteriores y dice: "Los jueces deben limitar a los otros poderes". Este reconocimiento es fundamental a los efectos de cumplir con el mandato constitucional de la división de los poderes y la defensa de los derechos que garantiza la Constitución Nacional.

Al mismo tiempo el Juez Fayt ha hecho manifestación pública de la necesidad de modificar el actual régimen del Consejo de la Magistratura, lamentablemente reconocido como tal por la Constitución reformada de 1994. Afortunadamente la pérdida de la mayoría en el Congreso habría forzado al gobierno a discutir la reforma del Consejo de la Magistratura. Esta es una necesidad primordial a fin de evitar que el Ejecutivo tenga la posibilidad de injerencia que hoy tiene el oficialismo en la selección y remoción de los jueces lo que determina una dependencia contraria al espíritu y la letra de la Constitución Nacional.

Recordemos las sabias palabras de Adam Smith al respecto:"En el progreso del despotismo la autoridad del Poder Ejecutivo absorbe gradualmente la de todo otro poder del estado y asume para si mismo la administración de todas las rentas públicas que están destinadas a cualquier otro propósito público.Cuando el Poder Judicial esta unido al Poder Ejecutivo es escasamente posible que la justicia no sea frecuentemente sacrificada a lo que se conoce vulgarmente por política.. Pero de la administración imparcial de la justicia depende la libertad de cada individuo, el sentido que tiene de su propia seguridad".

No obstante esta realidad constitucional, podría decir que desde la llegada de los Kirchner al poder, parecería que la justicia hizo mutis por el Foro. Fue así que se aprobó la anulación de las leyes de punto final y de obediencia debida, aceptándose la violación de un principio penal que es el "nulae pena sine lege" En otras palabras las leyes penales no pueden aplicarse retroactivamente, y mucho peor aun cuando se aplican con parcialidad. O sea los militares van presos pero los revolucionarios idealistas y sus descendientes fueron compensados por sus actos de terror contrarios al gobierno constitucional a comienzos de la década del setenta. Como bien dijera David Hume: "Cuidado con aquellos que están dispuestos a morir por sus ideales, pues generalmente matan".

Igualmente se aceptó durante más de seis años el otorgamiento de poderes especiales, que en la actualidad están siendo cuestionados por la justicia. El Congreso una y otra vez aceptó aplicar el artículo 76 de la Constitución que permite el otorgamiento de poderes especiales en caso de emergencia. Estos poderes especiales no son más que el traslado al ejecutivo nacional los poderes que le competen al Congreso Nacional. Y así dice el artículo citado:

Art. 76) "Se prohíbe la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo salvo en materias determinadas de administración de emergencia pública, con plazo fijado para su ejercicio y dentro de las bases de la delegación que el Congreso establezca".

Dicho artículo constituye una excepción extraordinaria a lo dispuesto por el artículo 29 de la Constitución que establece:" El Congreso no puede conceder al Ejecutivo Nacional ni las legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarle sumisiones o supremacías en las que la vida el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insubsanable y sujetarán a los que las permitan, consientan o firmen a la responsabilidad y pena de infame traidores a la patria".

Es evidente que el país no ha estado en emergencia durante los últimos seis años. Y asimismo es evidente que la fortuna y el honor de los argentinos han estado a merced del gobierno nacional. ¿Que fue sino la apropiación de los fondos de las AFJP, las pretensiones de nacionalización, el no pago de la deuda pública etc.? En la actualidad se está discutiendo la constitucionalidad de los DNU que permiten el uso de las reservas del Banco Central por el gobierno nacional. Este DNU lamentablemente no es más que un caso más de la violación pertinaz y paladina del artículo 29 de la Constitución Nacional. Es hora que la oposición se entere de este hecho histórico y podamos pensar en recuperar la seguridad jurídica perdida.

Inflación: las diez causas de un fenómeno que inquieta

Mitos y verdades sobre los argumentos que utilizan economistas y funcionarios del Gobierno para explicar la fuerte aceleración de precios que se registra en la economía argentina




"El sendero del crecimiento sostenido con adecuados niveles de empleo sólo se logrará con estabilidad de precios; la inflación es el principal obstáculo." La definición no proviene de la Reserva Federal de los Estados Unidos ni del Banco Central Europeo, sino del Banco Popular de China.

El camino hacia un mundo libre de armas atómicas

El camino hacia un mundo libre de armas atómicas está lleno de obstáculos, pese a las buenas intenciones de la Administración Obama. El planeta debería hacer un esfuerzo para apuntalar el Tratado de No Proliferación Nuclear, que se revisará en mayo y que ya pasa de los 40 años. Pero, ¿ha servido para algo?




El TNP puede llevar a un horizonte ‘desnuclearizado’

Quizá, siempre y cuando exista voluntad política. Algunos autores hablan de una “segunda era atómica”,cuyo paradigma sería que las nuevas potencias contemplan las armas nucleares como parte esencial en la creación del Estado y cimentan su seguridad al margen de los grandes. Los miembros del Tratado tienen una serie de retos que superar: los ensayos nucleares de Corea de Norte, el caso iraní y las sombrías perspectivas en el gran Oriente Medio. Sin embargo, por primera vez en su historia, EE UU se ha mostrado proclive a avanzar hacia el desarme nuclear total. El discurso pronunciado por el presidente Obama en Berlín es un hito en este camino: “Éste es el momento en que debemos renovar el objetivo de un mundo sin armas nucleares. (…) Es hora de asegurar todo el material nuclear disperso, para detener la propagación de armas nucleares y para reducir los arsenales de otra era. Éste es el momento de comenzar el trabajo para la búsqueda de la paz en un mundo sin armas nucleares”. Esas intenciones se han traducido en medidas concretas, como el abandono del sistema antimisiles en Polonia, la negociación de un nuevo tratado START o la intención de remitir al Congreso estadounidense el Tratado para la Prohibición Completa de Ensayos Nucleares. Es una buena base, pero el esfuerzo debe provenir, además de EE UU, de Rusia, China, Francia y Reino Unido.

miércoles, 21 de abril de 2010

“La Argentina tiene un virus que es el autoritarismo”

Por Marcos Aguinis:

Origen. Desde su punto de vista el foco del problema se ubica en 1940 cuando se dejan las ideas democráticas por la “seducción” del fascismo y del comunismo.

El escritor y ensayista, Marcos Aguinis, opinó que la Argentina convive con un virus desde 1940 que es el “autoritarismo y el totalitarismo” cuando ingresaron y se instalaron en el país las ideas fascistas y comunistas, al tiempo que consideró que la acumulación de poder excesivo siempre “genera resentimiento porque hay abuso” al poner como ejemplo los gobierno kirchneristas.

“Hay que recordar que solo con el hombre fuerte no alcanza tiene que haber instituciones y una gobernabilidad dada por un consenso”.

En marzo de este año, Aguinis quien tiene una amplia formación en literatura, medicina, psicoanálisis, arte e historia, presentó su nueva obra Elogios del Placer. Pero el reconocido escritor no elude hablar de los problemas actuales del país siempre con una visión crítica del gobierno nacional.

Precisamente, al analizar este momento del país, Aguinis se remontó a los primeros años de gobierno de Néstor Kirchner cuando hubo una recuperación económica que hizo olvidar a la ciudadanía algunos valores democráticos.

“Cuando la situación económica comienza a mejorar influye en la sociedad y en el voto. En las sociedades que han madurado, el desarrollo económico no es suficiente para determinar la orientación del voto y eso se pudo ver en Alemania, en Inglaterra y se vio en Chile. Están buscando otros elementos más porque en esos países la situación económica institucional logra una estabilidad, porque se da por descontado que va a ir mejor y la alternancia busca ajustar lo que el gobernante anterior no vio”, remarcó.

Señaló que ante ese panorama “fundamentalmente las instituciones están tranquilas y quietas, eso lleva a que la sociedad pueda reflexionar con más inteligencia y no se deja arrastrar tanto por el impacto económico. En la Argentina hemos tenido tantos sobresaltos que cuando hay una situación económica favorable ya la gente tiende a rendirse y no se da cuenta que eso es un error y no alcanza. Hace falta tener en cuenta otros valores”.

“Se dijo que el gobierno de Kirchner es muy bueno porque es el más poderoso que tuvo la Argentina en las últimas décadas. Pero qué beneficios le traen al país”.

“Lo político y lo institucional es lo que muchas veces determina que en lo económico vayamos mejor. Lo económico solo no puede mejorar sin una fortaleza institucional”, expreso.

Para el ensayista el país tiene problemas históricos para darse cuenta. “La Argentina no aprende por una razón, creo que en la década del 40 comenzó a ser infectada por un virus hospitalario, extremadamente virulento que alteró los valores de la Argentina que era un país que crecía, que tenía un gran futuro."

El virus –dijo- que entró fue el del autoritarismo, el fascimo europeo ingresa a la Argentina y el comunismo, es decir, las ideas autoritarias y totalitarias y se aposentan y comienzan a desarrollar teorías diversas que logran el éxito y que comenzó como una mala hierba que cree y va comiendo los otros brotes. Hay palabras, situaciones y estigmas que hacen que los argentinos no podamos pensar con lucidez y con lógica.

Desde 1940 los argentinos dejamos de pensar con lógica y nos dejamos arrastrar por ideas autoritarias y seducidos por el totalitarismo, el amor otra vez al caudillo, al hombre fuerte, dejando de la etapa democrática o de la independencia, donde se buscaba otra cosa de las instituciones”.

“Hasta el día de hoy se está pensando en el hombre fuerte, quién va a ser presidente, cuál es el que viene. Hay que recordar que sólo con el hombre fuerte no alcanza tiene que haber instituciones y una gobernabilidad dada por un consenso.

El argentino no piensa en eso. Creo que esto determina que los argentinos no podamos sacar beneficio de nuestro pasado en el cual vivimos de todo. La Argentina –evaluó- es un catálogo completo de todos los errores.

Hemos pasado por todos los sistemas hemos cometido todos los errores, pero no aprendemos y continuamos dominados por este virus autoritario y totalitario de querer algo que es fuerte.

El otro día se dijo que el gobierno de Kirchner es muy bueno porque es el más poderoso que tuvo la Argentina en las últimas décadas. Puede ser el gobierno de Stalin, eso que dice, que es poderoso a través del amedrentamiento y de la persecución, de las amenazas, pero qué beneficios le traen al país”.

Sin embargo, Aguinis consideró que existen indicios que la Argentina está dándose cuenta de su situación. “Creo que llega un momento en el que se aprende porque funciona un elemento adicional, que es el hartazgo, que es el camino en el que está entrando el país y ahí comienza a haber este aprendizaje”, señaló.

Fuente: El Liberal (Corrientes)

Moyano impulsa un boicot contra empresas que aumenten los precios

Mientras avanza en los contactos con las principales organizaciones empresarias para coordinar el análisis sobre las causas y efectos de la inflación, la conducción de la CGT está decidida a dar una lucha frontal contra los sectores formadores de precios y en ese objetivo prepara una campaña para comprometer a los trabajadores en un boicot contra las empresas que aumenten “en forma desmedida y sin justificación” el precio de sus productos.

martes, 20 de abril de 2010

Manipulación obscena


En el medio de tantas idas y vueltas con las sesiones parlamentarias, ya estamos agotados de tanta mediocridad evidente que aparece en nuestra dirigencia.
Los métodos que se utilizan, la dinámica propuesta y los malos hábitos democráticos nos vienen mostrando lo peor de nosotros mismos.
Alberto

Manipulación obscena.

Una vez unos, otra vez otros. El quórum parece ser el modo más eficiente que han encontrado algunos dirigentes contemporáneos, para mostrar el lado más oscuro de los valores morales de la casta que conduce los destinos de una sociedad.

No importa si se está de un lado, o del opuesto. No resulta significativo saber si fue para favorecer a los que gobiernan o para impedirles su gestión. Lo que impacta es el modo de decidir, que apela a la más retorcida interpretación de lo escrito para justificar lo injustificable, para que, de alguna manera, todo se termine ajustando a los circunstanciales deseos de un sector político.

La forma en la que deciden los miembros de un cuerpo colegiado cuando dan quórum o lo retacean, muestra la madera con la que están hechos. Hasta los más honestos terminan sometiéndose a este precepto cuando pretenden imponer sus intereses.

Bajar al recinto, o levantarse en plena sesión, parece haberse legitimado como dinámica del funcionamiento habitual de las instituciones parlamentarias. Olvidan estos políticos, el espíritu de este instituto. Se trata de la búsqueda del equilibrio del poder al que aspira un sistema republicano. El quórum, este requisito que resulta imprescindible para legitimar las decisiones de los miembros de un cuerpo, nació para contribuir al cumplimiento de las voluntades ciudadanas y no para manipularla discrecionalmente.

No pretendió convertirse en el ícono del engaño cívico. Pero se ha constituido, sin más, en el ardid preferido de los que desean aplicar sus pareceres a cualquier precio, socavando las bases de un sistema imperfecto, pero aún insuperable.

Aún asumiendo las aberraciones que pueden derivarse de decisiones desacertadas, los legisladores no están para trampear la esencia del sistema, sino para respetarlo. Los protagonistas de esta parodia parlamentaria se lo vienen tomando como un simple juego de cartas, en el que cabe especular con el próximo movimiento del adversario, para evaluar el siguiente paso propio.

Recurrir a tan bajo recurso, a tan inmoral mecanismo, para imponer su visión, habla bastante mal de ellos, de los que hacen de la democracia una mera enunciación descartable, para moldearla a sus caprichos coyunturales.

Ya no se trata de la ausencia justificada, de esa que se deriva de un problema de salud o de un viaje a latitudes lejanas que explique la omisión. Su utilización es el corolario de la más elaborada fórmula para evitar que se concreten resoluciones indeseadas. Ni evitar decisiones equivocadas, ni impedir saqueos o imposiciones ideológicas, aunque sólo se trate de mayorías matemáticas circunstanciales, nada justifica recorrer tan deshonestos subterfugios para lograr los antojos propios.

Habrá que comprender que no se puede obtener ningún objetivo justo, con métodos aberrantes, sin quedar impregnado de la indecente práctica ejercida. El camino es tan o más importante que la meta. Que determinada forma de hacer las cosas se encuentre enmarcada en “lo permitido” no valida éticamente, por sí misma, ninguna conducta.

Sin embargo, la degradada versión actual de la política partidaria, ha conseguido instalar la idea de que aquello que está permitido, es lo más apropiado. Y es probable que sólo estemos frente a un caso de aquellos en los que cumpliendo la norma estrictamente, se alcanza ese atajo, como una astuta forma de resolver problemas.

Habrá que seguir hurgando para encontrar mecanismos que desanimen las ausencias, y al mismo tiempo consigan contener a los más audaces, a esos que compulsivamente se aprovechan de los huecos que dejan ciertas reglas. Así y todo, aún sigue lejana la imprescindible sanción cívica para quienes desprecian el espíritu republicano.

Ello no ocurrirá mientras los ciudadanos sigamos creyendo que las decisiones legislativas son sólo el equivalente al lúdico esquema que nos proponen los juegos de mesa o las competencias deportivas que nos apasionan a diario.

Gobernar no es un juego donde unos ganan y otros pierden. Se trata del medio que hemos elegido como sociedad, para asegurarnos el mejor estilo de vida posible.

Los dirigentes de hoy, los que ocupan una banca, los que vienen de la política y también los que emergieron desde otros sectores, enfrentan con bastante frecuencia esta macabra tentación de apelar a estos artilugios, aparentemente correctos, que se ocultan detrás de normas que lo posibilitan.

Muchos de ellos dudan, pero los más claudican, admitiendo la alternativa de sobrepasar ese umbral de inmoralidad que los iguala con los peores, con esos que recurren a los más sinuosos senderos de la democracia para imponer autoritariamente su parecer, abusando de los resquicios que deja un sistema vapuleado y siempre imperfecto.

Esta línea que se supera, es una más de las que se traspasa inocentemente creyendo que no opacará la dignidad del dirigente. Constituye sólo otro paso, de una larga serie, que naturaliza ciertas reglas para terminar desmoronando lo que queda de la reserva moral de los que pretenden cambiar la historia.

Seguimos viendo como se derrumban a diario muchos bienintencionados y honestos. Intentan encontrar justificación en los loables fines que persiguen y en los perversos enemigos que enfrentan. Pero parecen no darse cuenta que repiten los indecentes procedimientos que utilizan sus contrincantes. El escritor Jorge Luis Borges decía “ hay que tener cuidado al elegir a los enemigos, porque uno termina pareciéndose a ellos”.

El gran desafío es poder utilizar los apropiados medios que dignifican cualquier triunfo. Ya no se trata de acertar o equivocarse. Obtener una victoria utilizando las inmorales tácticas del adversario, es haber perdido la batalla, la más importante de ellas. Esa aparente conquista es sólo un ingrediente adicional de la progresiva destrucción moral de una dirigencia que pretendía cambiar la dinámica de su sociedad, repitiendo los históricos errores de la casta.

El quórum es una herramienta, pero su espíritu no es el que lo avasalla para interpretarlo. Habrá que aprender que nada bueno puede provenir de esta moderna forma de manipulación obscena.

Alberto Medina Méndez

amedinamendez@gmail.com

Skype: amedinamendez

www.albertomedinamendez.com

03783 – 15602694



PUBLICADO EN EL DIARIO ÉPOCA DE CORRIENTES, ARGENTINA, EL MIÉRCOLES 14 DE ABRIL DE 2010.